Mostrando las entradas con la etiqueta Argentina. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Argentina. Mostrar todas las entradas

domingo, 31 de octubre de 2010

Día de muertos

Hay algunos post que se están convirtiendo en una tradición en este blog, uno de ellos es este del día de difuntos.

Mientras nos va dando, poco a poco, por americanizarnos y celebrar Hallowen, mientras los fantasmas sevillanos de Don Juan Tenorio son, en estas fechas, relegados a un segundo plano por los zombies made in USA, la vida, o mejor dicho la muerte sigue su cauce tranquilo en cementerios de todo el mundo. Los vivos hacemos obras para no dejar que los muertos lo sean, y esas obras hechas para la muerte, pasan, al fin y al cabo, a formar parte de la vida.

Disfrutad las fotos

Los rascacielos de la Castellana desde el cementerio de La Almudena, Madrid


Cementerio municipal en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia


Cementerio de Santo Domingo, República Dominicana


Cementerio en San Juan del Sur, Nicaragua


Cementerio de La Recoleta. Buenos Aires, Argentina


Tienda de ataudes en Hanoi, Vietnam


Skogskyrkogarden, Esocolmo, Suecia (Patrimonio de la humanidad)


Nieve en La Almudena, Madrid


Cementerio en San Juan del Sur, Nicaragua


Tienda de Lápidas en Santa Cruz de la Sierra Bolivia


Cripta en una Iglesia de Esocolmo, Suecia


Nieve en la zona de niños en La Almudena, Madrid


Cartel en el cementerio de la Cuchilla, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia

Si quieres ver las fotos curiosas de cementerios colgadas en años anteriores pincha en 2009 y 2008

jueves, 23 de octubre de 2008

El Noroeste argentino: Esperando el milagro I


10 de septiembre, por la Cuesta del Obispo, desde el pueblo de Cachi, cientos de peregrinos bajan caminando hacia la ciudad de Salta. Aunque voy conduciendo el camino se me hace largo. Desde la Piedra de Molino (3348m.) tardo más de 3 horas en bajar poco más de 20 kilómetros. A ellos, a los peregrinos se les hace más largo, aún tardarán 3 días en llegar a Salta, la capital de la provincia, para venerar, en su día, a la Virgen del Milagro. Posiblemente para pedir el milagro que les saque de la miseria a la que está sometido el norte Argentino

Durante cinco días recorremos los Valles Calchaquíes, la quebrada de Humahuaca y La Puna, esta última a bordo del, tan maravilloso como lento, tren a las nubes, un tren que tarda 16 horas en llegar desde Salta(1187 m) hasta San Antonio de los Cobres a 4220 metros de altura y regresar de nuevo al punto de partida, atravesando el impresionante paisaje de la precordillera andina.

El noroeste argentino es el gran desconocido del país, lo que le hace más interesante aún. Sus impresionantes paisajes de barro y arcilla multicolor, cortados y moldeados por la fuerza de la erosión, cobijan a gentes amables e introvertidas, cuyo rostros y, quizá también, cuyo carácter parecen haber sufrido la misma erosión de viento y polvo que sus valles y quebradas.

La quebrada de las Conchas , es para mi, la más bella de cuantas nos ofrece el noroeste, quizá no solo por sus formas caprichosas que acompañan al río del mismo nombre, sino porque recorrerla, desde Salta, me lleva a encontrarme al final del camino con Cafayate, “el lugar donde vive el sol”, un lugar que tiene para mi una magia especial, un lugar que me dejó tocado en un momento de mi vida, y que 14 años después me ha vuelto a demostrar desde la humildad y generosidad de sus gentes quien soy y donde estoy…(Pero quizá de eso os hable en otra ocasión)

Cafayate, que se puede considerar el centro neurálgico de los Valles Calchaquíes, es, sin duda, un pueblo de “contrastes”, un pueblo donde el primer y el tercer mundo están separados tan sólo por una calle, a veces ni eso, a veces tan sólo por un portal… Cafayate significa lugar donde habita el sol, pero Cafayate es también el reflejo de un pueblo que, desde su pasado Diaguita, no ha visto nunca el sol del desarrollo ni de la dignidad. Con una materia prima excelente, Cafayate trata ahora de competir desde el sector vitivinícola con los mejores vinos del país, varias bodegas han aterrizado en la zona sumándose a las que había y tratando de impulsar un turismo de vino y de “estancias”, pero este desarrollo turístico apenas se ha notado en las casas de los pobres. Me lo decía la madre de Sole, de mi Sole, “los pobres tenemos que seguir siendo pobres”…


De Cafayate viajamos hacia Cachi por la ruta 40, estamos a la altura del kilometro 4400 de esta carretera que comienza en Cabo Virgenes y que atraviesa Argentina de norte a sur. Desde allí comienza el viaje por el subdesarrollo Argentino… Angastaco, Luracatao, San Carlos, Molinos….pueblecitos pintorescos de belleza colonial, se nos presentan entre impresionantes quebradas, paisajes lunares, desiertos rocosos y ranchitos que se confunden con el paisaje, ranchitos desde donde el indio nos ve pasar como ve pasar el tiempo…. Sin luz, sin agua, con las cabritas reunidas a la puerta…el indio nos ve pasar…. En esos ranchitos dejamos a los niños que recogemos en coche mientras vuelven de la escuela. Hoy ha habido suerte, probablemente mañana les toque de nuevo andar 5, 10, quizá 15 kilómetros para llegar a la escuelita y participar en la izada de bandera (El Argentino, siempre orgulloso de su patria…)


El último pueblo de los Valles es Cachi, llego ausente, mi cabeza, mi corazón... están aún en Cafayate, no quiero dejar los valles, pero el viajero nunca se queda…y yo

soy viajero, aunque en ese momento no quiero serlo… Atravesamos el parque nacional de los cardones, entre guanacos, que nos miran con curiosidad, llegamos a La Piedra de Molino (3348 m.), desde allí una impresionante cuesta de 20 km nos dejará de nuevo cerca de Salta. Por el camino cientos de peregrinos bajan andado por senderos al borde del abismo, con mal calzado, sin buena ropa, pero con esperanza, con la esperanza de dejar de vivir así, al borde del abismo, y de que el día 14 en la ciudad de Salta su virgencita obre el milagro.

martes, 30 de septiembre de 2008

Crónicas Argentinas: Buenos Aires, a ritmo de tango


Sur... paredón y después...

Sur... una luz de almacén...

Ya nunca me veras como me vieras,

recostado en la vidriera

y esperándote,

ya nunca alumbrare con las estrellas…


El tango suena en la “Esquina de Homero Manzi”, el café donde el mismo Manzi compartió letras, matess y melodías con intelectuales y artistas de un Buenos Aires ya muy lejano.

El tango, letra triste, desesperada, pesimista, es, hoy, más que nunca el símbolo de una Argentina deprimida. (Ya nunca me verás como me vieras) Han servido tan sólo tres semanas para darme cuenta del pesimismo reinante en el país, tres semanas de compartir taxis, mates, cafés y cenas con argentinos ricos, pobres y muy pobres para darme cuenta de cómo han hecho suya las letras de los tangos más tristes. Tres semanas sin encontrar una frase esperanzadora sobre una tierra de la que los gobernantes han hecho durante años su cortijo particular….

Un país maravilloso, culto, afable, y con una riqueza natural impresionante, es hoy una letra de tango.

Mi visita comienza en Buenos Aires. Desde la ventana del café Tortoni todo parece distinto a como es en realidad. Pasear por la Avenida de Mayo, Florida, o Corrientes es pasear por el bullicio, y entremezclarse con el ir y venir de porteños y turistas, es chocar con los profesionales con prisa, hablando por el manos libres del móvil, es sortear extranjeros cargados de bolsas con artículos de cuero comprado a precio de dólar, es observar con admiración a jóvenes y mayores que llenan teatros, cafés y librerías. La ciudad late con fuerza, aparenta ser una ciudad viva, potente, con garra. Una garra que atrapa al madrileño desde el minuto uno, y que le hace sentirse, de pronto, uno más en esa gran ciudad.

Pero el alma del porteño late a otro ritmo, el alma del porteño parece pasear por el cementerio de la Recoleta, entre tumbas y mausoleos, el alma del porteño bebe su mate amargo, y no puede ignorar la multitud de vagabundos que duermen en la plaza Mariano Moreno, frente al congreso, y que hace años no estaban allí, el alma del porteño no ignora las decenas de manifestaciones que diariamente recorren la ciudad. El primer día me topé con cuatro protestas, jubilados, padres de niños con discapacidad, estudiantes y estibadores del puerto. Al día siguiente habría previstas otras cuatro, colectivos, usuarios de tren, maestros, madres de mayo… Las manifestaciones en Buenos Aires se han hecho tan cotidianas como los vagabundos, forman parte del paisaje urbano…el turista las encuentra y las sortea incomodo, el porteño las asimila con pena en su alma de tango y alimenta con ellas la desesperanza al pensar en su ciudad, en su pais. En el teatro Gran Rex, Les Luthiers hace reír a un público que necesita risas, porque está harto de llorar por su Argentina querida. En la Casa Rosada ya les hicieron y les hacen llorar.… En la casa de gobierno los actores que hacen llorar entran y salen en helicóptero, para no ver así el tango que se baila en las esquinas de San Telmo y en el corazón de los argentinos…

La ciudad me hechizó, me atrapó, me conquistó, se que volveré, se que me encontraré de nuevo con el ritmo y el bullicio en sus calles, pero, apagada la rápida milonga, volveré a encontrarme con el corazón de los Buenos Aires a ritmo de tango...


Mi Buenos Aires querido, cuando yo te vuelva a ver, no habrá más pena ni olvido(…)

En la cortada más maleva una canción
dice su ruego de coraje y de pasión,
una promesa
y un suspirar,
borró una lágrima de pena aquel cantar.