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viernes, 14 de enero de 2011

Mi crisis de los cuarenta

Lo que me faltaba, por si fuese poco con la que está cayendo, hoy comienzo de forma oficial “La crisis de los 40”. No bastaba soportar con estoicismo y, en mi condición de autónomo, la crisis económica, que ahora me llega una grave crisis psicológica que se supone que ha de durar al menos una década.

Para poder afrontarla con valentía y optimismo, como a mi me gusta afrontar estas cosas, lo primero que he hecho ha sido buscar información sobre “la crisis de los 40 en los hombres”. He encontrado multitud de blogs y revistas de psicología con amplias descripciones y consejos para superar esta crisis. Los he leído con verdadero interés, convencido de lo útil que podrían ser.

Al principio la verdad es que todo lo que leía me parecía maravilloso, bendita crisis pensé:

  • Necesidad de sentirse jóvenes de nuevo, búsqueda de nuevas experiencias y de sensaciones fuertes. (Eso está bien)
  • Se pasa de vivir una vida sosegada y estructurada a comenzar a vivir unas experiencias parecidas a las de cuando tenían 20 años. (Eso está muy bien)
  • En muchos casos se pasa más tiempo en el trabajo con los compañeros de cañas, etc, que en casa. (¿Dónde está el problema?)
  • Busca nuevas experiencias de riesgo o atrevidas como cuando era joven. (Como debe de ser)
  • De repente quiere practicar algún deporte extremo, cambiar su imagen o hacer grandes inversiones. (A mi es que lo del deporte…)
  • Salidas con gente más joven y borracheras con los amigos. (¿Cuándo empezamos?)

No me digáis que no pintaba nada mal, me espera una época de cañas, borracheras, y puenting…

Lo malo ha sido cuando he seguido leyendo:

  • Este será el comienzo de su decadencia personal, se da cuenta que las niñas a las que mira con secreta lujuria, llevan el mismo uniforme escolar que sus hijas. (Menos mal que no tengo hijas…ni miro con lujuria…)
  • Se producen muchas rupturas matrimoniales, la mujer no puede aguantarle. (Menos mal que no estoy casado)
  • Hay cuestionamientos, frustraciones e experimentación de fracaso como resultado del balance en lo profesional, en lo emocional y, en lo vital. (Y ¿en algo más?)
  • Se sienten menos fuertes, con menos oportunidades de éxito, un poco frustrados consigo mismos. (Que no, hombre, que no…)
  • Muy frecuentemente insatisfechos sexual y emocionalmente. Y… haciéndose viejos (Coño, haciéndonos viejos estamos todos)
  • Es la crisis de la media vida, porque se considera que a esa edad se ha recorrido la mitad de los años de expectativa de vida. (Esto sí que me anima, camino hacia una muerte segura…¿Quién es el cabrón que ha escrito esto?)
  • Deterioro corporal. Existe una mayor tendencia a engordar, van apareciendo las primeras arrugas y el cabello se cae o se vuelve más canoso. (¿Los canosos no son interesantes?)
  • Aparece la preocupación por las enfermedades, comienzan los chequeos médicos y en ocasiones una cierta actitud hipocondríaca. (No me digas más, la próstata)
  • Hay desilusión por lo proyectos juveniles que se han postergado. (¿Pero no se supone que ahora se retoman?)
  • Cansancio por todas las responsabilidades que tiene y que cada vez le pesan más. (Eso igual es verdad)
  • Momentos de depresión y de ansiedad, debido a que existe una lucha muy dura entre lo que quiere hacer y lo que debe hacer. (Jooooder)
Coño, lo que deprime no son los cuarenta, lo que deprime es leer estos artículos, y se supone que los han escrito psicólogos, para buscar clientes, supongo, porque si no….

No obstante lo mejor viene ahora, en la parte de los consejos para superarlos…

Cuando volvemos a experiencias de nuestra juventud, sólo recordamos las buenas, salidas, fiestas, pero no los problemas a los que no sabíamos enfrentarnos y nos estresaban. En nuestra memoria solo recordamos lo bueno porque es lo que echamos de menos, pero haz un esfuerzo por acordarte de los malos momentos, a ver si también te sigue apeteciendo volver a ser joven de nuevo”.

En resumen, que estoy jodido y que si pienso en aquellos años en los que no estaba jodido, tengo que hacer un esfuerzo por pensar que también estaba jodido pero que ya no me acuerdo. En definitiva, que llevo jodido cuarenta años, pero que todo lo que viene ahora, si llego a vivir otros cuarenta, que es complicado, irá a peor, empezando por la próstata y pasando por la tripa y la calvicie para acabar en la tumba sin ninguna posibilidad de éxito.


Pues después de esto ya me quedo mucho más tranquilo, ¿no creeis?

viernes, 17 de diciembre de 2010

Día 17: Empatía Social

Antes de las vacaciones siempre suelen dar las notas, y hoy le ha tocado recibir las notas a España en materia laboral. ¿Adivináis el resultado? Correcto, hemos suspendido. Un informe del Comité Europeo de Derechos Sociales del Consejo de Europa, recoge los siete puntos de la Carta Social Europea que España incumple.

Hay una cosa en el informe que nos debería despertar cierto sentimiento de vergüenza. El salario mínimo español (629 euros) es según el informe “muy bajo” y “manifiestamente injusto”. Creo que Europa tiene razón, el otro día lo comentaba con mis alumnos de la universidad. Si nos quejamos del mileurismo, que ya es bastante vergonzoso, imaginaos lo que debe de ser ganar el salario mínimo. (Si no me equivoco la hora sale a menos de cuatro euros). La verdad es que la situación social en España es para estar cada vez más preocupado, a veces me planteo si realmente podemos hablar de un estado de bienestar social, no sólo tenemos un índice de paro del 20% sino que, también, un 20% de los españoles viven por debajo del umbral de la pobreza.

Mientras tanto el debate de la jubilación sigue vivo. No entiendo porqué alargar la jubilación hasta los 67, si cada vez es más difícil trabajar antes de los 25, ¿no sería más fácil hacer lo posible para que los jóvenes comiencen a cotizar cuanto antes? Y por otro lado, demos dignidad al trabajo, no se puede pedir a gente que gana el salario mínimo que quemen su vida hasta los 67 años. El trabajo es, o debía ser un símbolo de dignidad, y en ocasiones, en un país europeo y del primer mundo, como en el que estamos, pienso que no siempre es así.

Los que nos dedicamos al management y a los RRHH a veces tenemos el error de pensar que todo e mundo trabaja en nuestros entornos y tiene la misma calidad laboral, pero de vez en cuando es bueno que leamos noticias como esta, para poder hacer un ejercicio de empatía social. Quizás estas sean buenas fechas para hacerlo.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Día 10: Llegó el día D

En Madrid se encendieron las luces de Navidad el 25 de noviembre, (no deja de llamarme la atención que en plena crisis un ayuntamiento endeudado hasta el cuello, se permita el lujo de encender las luces en noviembre, en noviembre no es navidad).Para mí la verdadera navidad empieza hoy, y ¿por qué hoy? os preguntaréis, pues porque hoy da el pistoletazo de salida ese magno acontecimiento que miles de empleados de todas la empresas españolas llevan un año esperando, hoy comienzan ¡las comidas y las cenas de navidad! De hecho hoy "actuo" en una de ellas, sí ahora se traen conferenciantes para motivar antes de la cena, (que después ya se motivan ellos sólos).

Y digo comidas y cenas en plural, porque no es una, son varias, muchas, de hecho las cenas de navidad son como la retribución variable, las hay de departamento, de área, de zona, de empresa y de grupo, un empleado de una multinacional que se precie, debería de tener al menos, tres cenas/comidas de empresa. De hecho, yo les digo a mis alumnos de la uni que esto es algo que deberían de preguntar en sus entrevistas, cuando están buscando trabajo. Les digo que obvien preguntar si hay posibilidades de promoción (Aquí el techo te lo pones tú, me decían a mí en muchas empresas), o cuál es el plan de formación, o si es posible la movilidad funcional dentro de la empresa, lo que tienen que preguntar es cuantas comidas/cenas de navidad tiene la compañía, eso les dirá realmente si merece la pena trabajar en esa empresa o no. Así mismo, la crisis en las empresas se podría medir por el número de comidas/cenas que han reducido, o, mejor aún por la calidad del menú respecto al de años anteriores. No entiendo como Standar & Poor´s no tiene observadores en cada comida/cena de navidad para auditar cuántas croquetas se han reducido con respecto al año anterior, y elaborar, de esta forma, informes verdaderamente fiables. (Hoy me contaba un amigo que en una de sus cenas/comidas cada empleado tenía que llevar algo, que bonito, como en los botellones, unos llevan la cocacola, otro los hielos, otro le manga el whisky a su padre…) Me parece una idea genial, tanto para echar un buen laxante en la comida que aportas y descojonarte de toda la empresa como para librarte de las cosas inútiles de la cesta de navidad del año pasado. (Un día tendríamos que analizar el contenido de las cestas).

Las comidas/cenas de navidad también marcan la diferencia entre un contrato fijo, una beca o un contrato por ett. Los trabajadores de contratas y etts no van a las cenas/comida de navidad, los becarios, en ocasiones sólo van a las de departamento, (en un alarde de generosidad por parte de la empresa), los únicos que pueden ir a todas las comidas/cenas son los fijos. Esa es la verdadera diferencia entre un contrato fijo y uno temporal (no el despido, que si te tienen que echar te echan igual), la diferencia radica en el número de cena/comidas a las que te dejan asistir.

Luego están las cenas informales, estás suponen un indicador de popularidad, ya puedes tener 500 amigos en Facebook, que si no tienes comidas/cenas de navidad no eres nadie. La de tus amigos del cole, la de los de la uni, los de mili, los del grupo de danza, los del trabajo (esta es distinta a la de empresa, esta la haces sólo con quien te llevas bien), los de la sierra, los de la playa …Si en diciembre no tienes llena la agenda de comidas y cenas, trabajas en una mierda de empresa, y además eres antisocia. Mucha gente llega al extremo de inventarse cenas para que nadie piense que son unos marginados…

Se comenta, incluso, que esos frikis solitarios que están enganchados a los chat organizan comidas/cenas virtuales de navidad. Cada uno cena en su casa, con la webcam delante, y luego hacen barra libre y ¡a bailar!, cada uno con su cubata, su ordenador y su cam… Aunque parezca muy triste tiene sus ventajas, no tienen problemas para encontrar taxi a las 6 de la mañana, y además en cuanto les da el bajón tienen la cama al lado.

En fin, que hoy es el gran día, hoy comienza la navidad de forma oficial, y yo tengo mi tradicional cena con mis amigos de la peña taurina. (Sí, odio los toros, pero algo me tenía que inventar, bastante tengo con ser autónomo y no poder hacer cena de empresa…)

domingo, 5 de diciembre de 2010

Día 5: La ley de la relatividad

Hace un año leía en la prensa una frase de mi amigo Nicolás Castellanos, premio Principe de Asturias de la Concordia, y Fundador de la ONG Hombres nuevos (del que he hablado a veces en este blog). La frase en cuestión, convertida en titular de la noticia decía así: "Aquí todo el mundo habla de crisis, pero vive estupendamente". Este pensamiento, que en un principio, y depende de la sitiuación de cada uno puede parecer hasta ofensivo, lo entendí perfectamente cuando visité el proyecto de Hombres Nuevos en Bolivia.

Estos días me encuentro en Alemania, en Baviera, dando rienda suelta a una de mis "frikadas" y visitando mercadillos de navidad. La temperaturas están entre los 4 y los 10 grados bajo cero (bajo hielo, como dice Sophie), sin embargo está todo el mundo en la calle, y no solo desplazándose de un lado a otro, está todo el mundo en la calle como fin, no como medio, charlando bebiendo y comiendo. En definitiva el frío es relativo.

Las crisis no dejan de ser una actitud, o mejor dicho, nuestra actitud ante las crisis (personales, emocionales, económicas) puede ser parte de la misma crisis o parte de la solución. Me encanta escuchar a Pilar Jericó cuando cuenta como se puede atravesar el/los desiertos con éxito. De forma más sencilla me lo decía un participante de un curso en León: “como dicen en mi pueblo, nunca ha llovío que no haya escampío”

Hoy buscando noticias para alimentar el blog me encuentro con datos como: el 45% de las empresas, afirma que las nuevas políticas han generado sobrecarga de trabajo para los empleados; un 33% sostiene que han tenido un impacto negativo en la capacidad de los empleados para gestionar sus niveles de estrés, un 33% asegura que estas iniciativas han menguado el compromiso de los empleados, o tres de cada cuatro pymes deja de innovar para reducir gastos” y entiendo que con datos así (esos números tienen nobre y apellidos) es difícil autogestionar una actitud positiva, pero sigo pensando que todo, como el frío alemán, es relativo, y que se puede ver la botella prácticamente vacía, o ver en ella un culín (como dicen en Asturias) y bebérselo a la salud de la vida.

Lo que sí que está claro es que nadie, absolutamente nadie nos va a sacar de una situación difícil, o salimos nosotros o seguirá lloviendo. Así que yo, por mi parte, me voy a la calle a tomarme un Glühwein (vino calente) que veo en el termómetro que solo estamos a 4 grados…bajo cero…

jueves, 2 de diciembre de 2010

Día 2: A la ...calle

Esta crisis nos trae titulares sorprendentes. En un día en que se nos anuncia una nueva subida del paro, con respecto al mes de octubre, abro el expansión y empleo digital y me encuentro, como noticia de portada, con el titular: “Como despedir a un empleado”, hay que joderse, no podían haber pensado en cómo salvar a un empleado, cómo incentivar la productividad o cómo generar un buen ambiente, no, el titular es “Cómo despedir a un empleado”, además es eso, un gran titular, una noticia central, no hay que buscarlo mucho… al menos yo no he tenido que buscar demasiado.

Lo he mirado por encima, la verdad es que no me interesaba demasiado, (es una pena, pero como soy autónomo no puedo despedir a nadie) y me encuentro en negrita alguna frase como sea directo y breve o sobran las disculpas y los cumplidos, vamos que, como el chiste, lo mejor es juntar a todos y decir “los que trabajen en la empresa que den un paso al frente… ¿Dónde vas Peláez? Quédate en el sitio y vete recogiendo…" O eso, el consabido “a la puta calle” que no es políticamente correcto pero es directo, sin disculpas y muy ibérico.

Como me aburre la noticia busco otra, y en la misma página encuentro “Cómo salir de la empresa y no morir en el intento”, en resumen nos cuentan, con acierto, que aunque te despidan, reacciones de buenas maneras, no hables mal de la empresa, y quedes como un señor. Reconozco que es un consejo acertado, pero reconozco también que, cuando se vive un despido injusto, es difícil no dar rienda suelta a tu ira emocional.

Cuando estaba en Pfizer recuerdo que me contaron como una persona que había salido de la compañía, no recuerdo si por despido o de forma voluntaria, decidió escribir un mail a toda la empresa “cangándose” en cada uno de los miembros de la escala jerárquica superior, desde su jefe inmediato hasta el director general, el personaje, en cuestión, se quedó a gusto, y se fue a trabajar a otra empresa farmacéutica más pequeña, que años después fue comprada por Pfizer… Ignoro si el día que se anunció la compra nuestro amigo dimitió u opto directamente por tirarse por la ventana…

Leyendo las dos noticias, que casualmente, o no, aparecen juntas, me da la impresión, aunque seguro que no es lo que los autores han querido mostrar, que lo que vale para el despedido no se aplica al despedidor, y que sólo el pequeño es el que debe “quedar bien” con el grande. Estamos en un mundo cambiante, y los que ahora son grandes igual mañana son pequeños, y viceversa. La generosidad debería ser aplicable a todas las partes en un conflicto, y en estos tiempos que corren, más aún. Ser generoso en las formas y en el fondo, es algo que debería regir el comportamiento empresarial, pues uno de los peligros de esta crisis es que se creen enemigos innecesarios. Al fin y al cabo, como dice la tercera noticia del mismo medio que me ha dado hoy por leer, “Los valores, sí que cuentan”

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Día 1: Adviento y optimismo

La Corona de Adviento tiene su origen en una tradición que consistía en prender velas durante el invierno para representar el fuego del dios solo, y tratar, así, de tener presente su luz y calor, durante las frías noches invernales. Más tarde los misioneros, en su afán por aprovechar viejos símbolos paganos, cristianizaron esta costumbre que llega al siglo XXI de una forma sincrética sin un claro significado.

Sin embargo, y a pesar de la evolución me gusta volver los ojos a esa tradición que cobra un sentido especial en este invierno de la crisis, donde todos los que nos vemos afectada por ella, en uno u otro sentido, quisiéramos tener una vela que nos de luz en esta oscuridad económica y motivacional que tenemos. Desde hace años publico en esta web lo que yo llamo un blogcalendario de adviento, es decir, una serie de 24 post seguidos, que coinciden con las fechas del adviento de la era cristiana, y que este año, más que nunca pretenderán poner un toque de optimismo entre tanta mala leche, será, en definitiva una llamada al dios sol, para que nos de calor ante la gélida crisis.

Soy un insensato, los sé, no lo puedo evitar, pero casi siempre, e incluso en los momentos más duros, me da por ser optimista, y no sólo eso, por si no fuese suficiente, me da por intentar contagiarlo. De esta forma, he hecho los suficientes merítos para que mi amigo Angel Diaz Miguel me invite a lo que él llama cenas de optimistas inteligentes. (En lo de inteligente no se si he hecho tantois méritos...)

El otro día mis alumnos de la uni me acusaron precisamente de eso, de optimista, así, con indignación, bueno más bien me acusaron de manipulador. Me dijeron que sólo les contaba la parte buena de la vida laboral, y que las cosas no eran tan bonitas, en definitiva me decían que les estaba engañando y que en cuanto saliesen de la universidad ellos ya sabían que se iban a meter una leche, por mucho que yo les dijese que oportunidades siempre hay…. Todo fue porque les leí un mail de una compañera que tenía dos ofertas de empleo simultaneas, (lo hice con la intención de mostrarles que el mercado laboral sigue vivo, a pesar de la crisis) entonces Nuria, una alumna, me dijo: “¿Los parados no te escriben, o es que no nos lees sus mails?..., que las cosas no son tan fáciles como nos las pones…” Era la primera vez que alguien me regañaba por intentar dar ánimos, pero eso es, precisamente, lo que más me gusta de mis clases en la universidad, ese juicio crítico de gente que no está dispuesta a comprar ninguna moto que tratemos de vender…. Ojalá no perdiesemos nunca esa capacidad de crítica.

En el fondo Nuria tiene razón en algo, las cosas no son fáciles, y menos ahora, pero para eso sirven los advientos personales, los tiempos de esperanza, porque una vela no trae la luz del día, pero me ilumina en lo esencial. Así una actitud positiva no nos saca de la crisis, pero nos ayuda a encontrar nuestra oportunidad. Espero que estos 24 post sean una excusa divertida para reirnos de las dificultades.