viernes 26 de junio de 2009

Dosabrazos en Republica Dominicana


Como ya comenté en el anterior post, el día 3 de junio tuve la oportunidad de participar como ponente en el IX Congreso de Gestión Humana de República Dominicana y II Congreso de Gestión Humana del Caribe, celebrado en Santo Domingo.

Llevo ya muchos años en esto de la formación, y creo, sin muchas dudas, que esta ha sido una de las mejores experiencias profesionales que he vivido.

El cariño y la gratitud con la que me han acogido, tanto los participantes dominicanos, como el resto de los representantes de asociaciones de toda Latinoamérica ha supuesto para mi, en un año, que, sin duda no estaba siendo el mejor en lo personal, un empujón de ánimo y de motivación a hacer cosas nuevas y a seguir persiguiendo sueños. Y se ha confirmado, en definitiva, mi teoría de que las crisis se pueden superar, siempre y cuando uno esté dispuesto a aceptarlas aprovechando las oportunidades que generan

Durante el evento, puede compartir con los asistentes una conferencia sobre “creatividad e innovación para romper esquemas”, realicé una ponencia “rompedora” en la que descubrimos la necesidad de aplicar las técnicas de creatividad a la gestión de Recursos Humanos.

Además participé como oyente del resto del congreso, y tuve el placer de escuchar a conferenciantes de la talla de Samuel Clavel, o Dave Ullrich, entre otros.

Pero lo mejor, por encima de las conferencias, como siempre, la gente, la gente dominicana que me hizo sentirme mejor que en casa (que no lo lea mi madre), y las gente de las asociaciones de toda Latinoamerica, que me recordaron, una vez más, que nos unen muchas cosas, y que los españoles somos bastante más latinos que europeos.

No se si yo pude aportar algo con mi ponencia, pero desde luego, estoy convencido, que, como me suele pasar en esta vida, una vez más recibí bastante más que lo que aporté. (Sin contar los tragos de Brugal y Barceló)

¡¡Gracias a todos!!

jueves 4 de junio de 2009

Recursos Humanos en República Dominicana


Hoy se ha inagurado el IX congreso de gestión humana de Republica Dominicana, que es a su vez el II congreso de Gestion Humana del Caribe (Me encanta el termino Gestion Humana, -del cual se celebra hoy el dia internacional-). Posiblemente a mis lectores, la mayoría españoles, esto no les diga mucho, pero como soy ponente de dicho congreso, pues debo hacerme (y con sumo gusto) eco de tal evento. La verdad es que cuando uno trabaja en estos paises, valora de verdad cosas que en España nos pasan desapercibidas. La inaguracion de hoy ha sido genial, lo primero de todo, el himno nacional dominicano (cuando perderemos los españoles la verguenza a nuestros simbolos patrios...), y lo segundo, el 50% de los discursos, ocupados en agradecimientos...(Cuando perderemos los españoles la verguenza por dar las gracias...) y a parte de eso, la acogida, la gratitud a alguien que viene de fuera, el reconocimiento humilde que nosotros aun no hemos aprendido a dar, por que seguimos con el complejo de conquistadores..., la verdad es que después de tan sólo un acto de inauguracion os puedo decir que es un gustazo trabajar aquí... Por supuesto, el coctel, a base de Brugal con Cocacola (sin palabras...)

Os mantendre informados....

jueves 28 de mayo de 2009

...en tiempos de crisis

La verdad es que esta historia de la crisis nos está viniendo muy bien a los que nos gusta escribir y dar conferencias. Podemos impartir, sin ningún pudor, las conferencias que ya hemos dado o republicar, con descaro, los artículos que ya han sido publicados. Lo único que tenemos que hacer es añadir en el título “en tiempos de crisis” y ya está, a vender como locos.

La semana pasada asistí a expomanagement, a ver a alguno de los mejores conferenciantes españoles en temas de liderazgo y Recursos Humanos (siempre he dicho que algún día acabaré allí), y creo que no exagero si os digo que más del 80% de las conferencias llevaban la palabra crisis en el título, independientemente de que el ponente en cuestión hiciese referencia a ella o no, que al fin y al cabo, eso es lo de menos, y en la mayoría de los casos contaban lo que cuentan siempre.

Así que yo no soy menos y he creado mi conferencia “Gestión de personas en tiempos de crisis”, que hoy he tenido la oportunidad de impartir en Barcelona con gran éxito de crítica y público (al menos eso quiero pensar yo, para no minar mi autoestima), y que, a lo largo del próximo mes, impartiré en Madrid, Bilbao y Murcia –sí, he dicho Murcia-. Además hoy me han dicho los organizadores que si la crisis continua (que espero que sí), posiblemente la pueda realizar en tres ciudades más, a la vuelta del verano.

En mi charla, que os prometo que está diseñada para la ocasión y no es reciclada, cuento eso de que en toda crisis hay una oportunidad, y desde luego que la hay, para mí al menos que tengo la oportunidad de hablar de la crisis y vender la conferencia. (Y si no que se lo pregunten a los contertulios de radios y televisiones, que se están forrando con la dichosa palabra).

Sé que el tema es serio, pero si me lo tomo con este humor, es porque después de lo que he pasado a principios de año, sigo pensando que tenemos que desdramatizar, y dar importancia a lo realmente vital.

No obstante, entre tanta conferencia, en julio tendré tiempo libre para apuntarme a un curso de esos gratuitos que nos dan a los autónomos. Es un curso de fotografía, pero lo mejor es que ayer cuando vi el título, me di cuenta de lo útil que va a ser, creo que se llamaba “Fotografía digital…en tiempos de crisis”

martes 28 de abril de 2009

Sueños cumplidos II

Atendiendo a vuestras peticiones...

video

domingo 19 de abril de 2009

Sueños cumplidos

Cuando era pequeño paseaba mucho con mi padre por el Madrid de los Austrias, le encantaba llevarme y contarme historias de su vida en ese barrio, al fin y al cabo, había nacido en la calle Bordadores, y le gustaba compartir conmigo una infancia, que, a pesar de haber estado marcada por la guerra, recordaba con nostalgia y cariño.

Siempre que pasábamos por la Iglesia de San Ginés me repetía la misma historia, “Fijate, en esta Iglesia nos bautizaron a Quevedo y a mí, pero, claro, a mi no me pusieron placa”…y una y otra vez yo escuchaba divertido la misma historieta, como también lo hacían mi madre y mis hermanos, cuando disfrutaban de esos maravillosos paseos con él.

Un día alguien muy especial me dijo “Tu padre debería tener su placa en San Ginés” y yo pensé “la tendrá”... Pero el tiempo pasó y, como casi siempre, dejamos cosas importantes sin hacer, creyendo que la vida no caduca, y que todo se puede posponer, y el 13 de febrero de este año, como ya sabéis, mi padre falleció, sin haber tenido su placa… Así que, con una mezcla de inmenso cariño y de deseo de aprovechar tiempos perdidos, le hice una promesa a mi padre el día de su misa de acción de gracias, “Papá, tendrás tu placa en San Ginés”.

Madrid es mágico, especial, es una ciudad que te puede dar lo mejor y lo peor de sí misma. Con mi padre aprendí a disfrutar de lo mejor de Madrid. Madrid no es tan sólo una ciudad es un espacio de vida, un lugar fascinante, seductor, en el que los sueños se pueden hacer realidad…

Y como creo en esa magia castiza, deseé con todas mis fuerzas ver un día esa placa cerca de la que homenajea a Quevedo, y hoy, 83 años y un día después del bautismo de mi padre, como por arte de magia (una magia que sólo dan los amigos de verdad) aparecía, de forma misteriosa, una placa recordando al que fue un hombre de barrio, un hombre sencillo, de esos a los que no solemos homenajear porque nunca nos paramos a valorar el merito que tienen, o han tenido, sus vidas. Hoy, como por arte de magia, había una placa en la Iglesia de San Ginés, que hacía que mi padre gozase, durante las 8 horas que ha durado el sueño, del mismo reconocimiento que el gran Quevedo.

Gracias a todos los que, de una forma u otra, habéis participado de este sueño.

lunes 23 de marzo de 2009

¿Atención al cliente?

Parece ser que en los últimos años las empresas se están esforzando por optimizar sus prácticas de atención al cliente, o al menos por mejorar la percepción que el cliente tiene de dicha atención.

Esto se traduce en acciones de formación, decálogos, códigos de buenas prácticas, y, sobre todo, en los conocidos cuestionarios de satisfacción.

Ignoro el uso en la práctica de estos cuestionarios, pero en la teoría se trata de recoger las opiniones del cliente para establecer futuras acciones de mejora y sobre todo para fidelizar así a los clientes e impedir que se vayan con la competencia.

Pues bien, ayer recibí una encuesta de satisfacción de una empresa que, al parecer, pretende fidelizarme. Hasta aquí nada raro, si dicha compañía no fuese la Empresa Mixta de Servicios Funerarios. (Sí, la funeraria me ha mandado una encuesta) Que no digo que no valoro su esfuerzo por hacer bien las cosas en temas tan delicados, pero, por favor, que no me fidelicen.

La verdad es que, de primeras, ya resulta chocante que una funeraria pase una encuesta de satisfacción, pero a medida que uno va leyendo el cuestionario, el estupor aumenta por momentos. En el susodicho documento me preguntan cuestiones tales como mi opinión sobre el catering (si lo hubo), o la cafetería, que digo yo, que ese día no estaba yo con el paladar muy exquisito, la verdad, como para hacer una crítica gastronómica en condiciones. Me preguntan, también, mi opinión sobre la presentación del coche funebre, que ya les diré que es de agradecer que fuera oscuro, estuviese limpio y no lo hubiesen tuneado. Pero, sin duda, la pregunta que más me ha llamado la atención ha sido: “¿Qué impresión le han causado nuestras instalaciones?”... A ver, ¿Qué quieren que les diga? ¿Que la impresión fue muy positiva desde el momento en el que entré? ¿Que me han parecido maravillosas, con mucho estilo, y que estoy deseando volver?...

Si no es que me parezca mal que me pregunten, que no me lo parece, entiendo perfectamente que una funeraria es una empresa más. Y en mi caso, además, tiendo a tomarme estos temas con un cierto sentido del humor. Lo que digo es que, teniendo en cuenta que su negocio es la muerte, y que la muerte implica siempre dolor, considero que el genio de marketing, que ha ideado esta encuesta, debería desarrollar más su empatía, reflexionar un poquito, y plantear las preguntas de una forma mas acorde con el servicio prestado, porque como sigan en esa línea, a mí, desde luego, ¡no me fidelizan!

viernes 6 de marzo de 2009

Y yo ahora, ¿Qué les cuento?

Hoy he vuelto a la uni, en diciembre acabé las clases con mis alumnos de LADE y Relaciones Laborales, y hoy he tenido, con algunos de ellos, un pequeño seminario sobre presentaciones. Al terminar, me he quedado charlando con ellos, (que, confieso, es lo que más me gusta de mi labor docente) y he tenido que escuchar, por segunda vez en unas semanas, como uno de mis alumnos me pedía consejos para ayudar a su padre, que se había quedado en paro.


Camino de casa me he puesto a pensar en la gran ironía de mis clases. He estado tres meses hablándoles de la escasez del talento, de la guerra de las empresas por reclutar a los mejores, de cómo las compañías se rifan a los profesionales y tratan de fidelizarles cueste lo que cueste, y ahora resulta que lo que les toca vivir algunos de ellos es ver como las empresas dejan en la calle a sus padres, porque los accionistas no quieren dejar de ganar dinero (y no hablo de perder), y como el esfuerzo de los empresarios se reduce, en muchas ocasiones, a los intentos por lograr del gobierno políticas que abaraten los despidos.


El año que viene me tocará dar clase sobre la misma materia a otros grupos, pero, cuando llegue el momento… ¿Qué les cuento? ¿Les cuento que es importante el compromiso? ¿Qué deben aceptar una beca de 300 euros para aprender y formarse y ocupar así el puesto de un profesional que ganaría 5 veces más? ¿Les cuento que los gestores de RRHH aportan valor añadido a la empresa? O les cuento que mientras todo va bien, todas las políticas son buenas pero que, en tiempos de crisis, todo lo que nos han vendido (y que yo les vendo) sobre la guerra por el talento es una farsa que no vale para nada?


La verdad es que no se como lo haré, pero mucho tienen que cambiar las cosas para que yo les pueda contar el mismo cuento (el mismo texto) sin pedirles que, después del examen, se olviden de todo y sin decirles -como un secreto- que, en realidad, son pocas, muy pocas las empresas (que haberlas haylas) que se ocupan, de verdad, de las personas. Sinceramente, no se qué les contaré.


(Y luego me dirán los profesionales de selección que estas generaciones que salen de la universidad no quieren comprometerse con las empresas… ¿Acaso las empresas quieren comprometerse con ellos?)