viernes, 6 de marzo de 2009

Y yo ahora, ¿Qué les cuento?

Hoy he vuelto a la uni, en diciembre acabé las clases con mis alumnos de LADE y Relaciones Laborales, y hoy he tenido, con algunos de ellos, un pequeño seminario sobre presentaciones. Al terminar, me he quedado charlando con ellos, (que, confieso, es lo que más me gusta de mi labor docente) y he tenido que escuchar, por segunda vez en unas semanas, como uno de mis alumnos me pedía consejos para ayudar a su padre, que se había quedado en paro.


Camino de casa me he puesto a pensar en la gran ironía de mis clases. He estado tres meses hablándoles de la escasez del talento, de la guerra de las empresas por reclutar a los mejores, de cómo las compañías se rifan a los profesionales y tratan de fidelizarles cueste lo que cueste, y ahora resulta que lo que les toca vivir algunos de ellos es ver como las empresas dejan en la calle a sus padres, porque los accionistas no quieren dejar de ganar dinero (y no hablo de perder), y como el esfuerzo de los empresarios se reduce, en muchas ocasiones, a los intentos por lograr del gobierno políticas que abaraten los despidos.


El año que viene me tocará dar clase sobre la misma materia a otros grupos, pero, cuando llegue el momento… ¿Qué les cuento? ¿Les cuento que es importante el compromiso? ¿Qué deben aceptar una beca de 300 euros para aprender y formarse y ocupar así el puesto de un profesional que ganaría 5 veces más? ¿Les cuento que los gestores de RRHH aportan valor añadido a la empresa? O les cuento que mientras todo va bien, todas las políticas son buenas pero que, en tiempos de crisis, todo lo que nos han vendido (y que yo les vendo) sobre la guerra por el talento es una farsa que no vale para nada?


La verdad es que no se como lo haré, pero mucho tienen que cambiar las cosas para que yo les pueda contar el mismo cuento (el mismo texto) sin pedirles que, después del examen, se olviden de todo y sin decirles -como un secreto- que, en realidad, son pocas, muy pocas las empresas (que haberlas haylas) que se ocupan, de verdad, de las personas. Sinceramente, no se qué les contaré.


(Y luego me dirán los profesionales de selección que estas generaciones que salen de la universidad no quieren comprometerse con las empresas… ¿Acaso las empresas quieren comprometerse con ellos?)

7 comentarios:

MERCHE dijo...

Me alegro que tu blog tenga movimiento...
Y seguro que sabrás transmitir a los próximos alumnos lo importante y esencial al igual que lo has hecho este curso...

Un beso....

Anónimo dijo...

Buenos días,

Tan solo te dire, que cualquier lucha es dificil, pero si nos rendimos con los obstáculos no conseguiriamos nada. Eso lo sabes tu también.

Creo que las políticas de RRHH son buenas, algunas muy idealistas pero buenas, y tienen que existir.
Esto lo comparo como la sotuación de la mujer, hemos mejorado pero IGUALDAD no tenemos, pero si dejamos de luchar nunca nos veran como las simples personas que somo. Pues creo que para todo es igual

UN BESOTE Y ANIMO A TOD@S, espero que esta crisis pasa lo antes posible.

Anónimo dijo...

Hola,
voy a intentarlo de nuevo, espero no borrarlo otra vez, je je.
Tan solo queria indicarte, que lo que nos cuentas es válido, otra cosa que luego sea complicado que las empresas lo apliquen, pero no hay que rendirse. Hay que mantener la idea para llegar a conseguirla algún dia.

Un beso y animo a tod@s. Esperemos que la crisis pase lo antes posible

TERESA

Anónimo dijo...

Ahora es cuando recuerdo que la relación empresa-trabajador, ha de ser un baile de dos, pero si uno deja de bailar se acabó el baile, y arece que últimamente las empresas estan "sordas de un pie" como dice mi amigo Fito, porque hay muchas "chicas guapas" esperando a que las saquen a bailar, pero parece que no hay ni tiempo, ni dinero ni ganas de ganar menos por ser mejores...

Hoy por hoy lo único que nos enseña la vida laboral es que hay ua utopía y una realidad, y que en tiempo de crisis están muy separadas. Y personalmente a mi también me da mucha pena, que los que empezamos ahora no tengamos la oportunidad de ver cómo se iban acercando...


Un abrazo enorme
Natalia.

Anónimo dijo...

Hola a todos.
Pues una vez más tengo que dar la razón a Carlos acerca de la "mentira" laboral que se está viviendo. En mi empresa ya han despedido a una compañera y ahora suenan campanas de traspaso de negocio Y HE DE RECALCAR que la crisis no es la culpable de todo lo que está sucediendo. Muchos empresarios están valiéndose de la famosa crisis para maquillar su mala gestión. Mi experiencia laboral me ha demostrado y me sigue demostrando que el talento existe pero hay quiénes no saben gestionarlo. Por mucha ilusión que uno le ponga al trabajo, por mucho compromiso que uno quiera adquirir, uno se decepciona cuando ve por la parte del empresario que lo único que interesa al final de la jornada o del cierre es el sobre con el dinerito. ¿Dónde queda la buena gestión del negocio para mantener en el futuro la actividad de la empresa? ¿Dónde quedan las promesas a los empleados? Siempre es lo mismo, la crisis simplemente está agudizando más la mala gestión que en general hay en España en el mercado laboral. Pocas son las empresas que realmente cuidan y miman a los empleados que lo merecen (porque no todos lo merecen).
No pierdo la ilusión, pero de veras que cuesta mucho formarse, culturizarse, estar al tanto de las nuevas tecnologías, luchar por ser un talento para que las empresas no valoren nada de lo que algunas personas hacemos. El tiempo va pasando y pasa para todos, pero los que están arriba de la pirámide en la mayoría de las ocasiones no saben ni por asomo de lo que significa ESFUERZO, SACRIFICIO, DEDICACIÓN, ILUSIÓN Y COMPROMISO.

RAQUEL. BESO ENORME CARLOS.

Anónimo dijo...

Carlos, no eres tú quien nos miente, nos mienten las empresas...
por lo que sigue contándonos lo que nos contaste en RRLL, en el Grado o en CC del trabajo, eso sí, aplicándolo a la situación real, que luego salimos ahí fuera con ciertas ilusiones, ganas de comernos el mundo y nos pegamos el batacazo...
Entras en un dpto de RRHH (o mejor dicho, a un departamento al que llaman de esa forma porque muchos no se merecen esa nomenclatura) y te preguntas:
1. ¿Dónde están las políticas que me enseñaron?
2. ¿Para qué quieres que conozca la ley laboral, para que la aplique o para que sepa cómo "evitarla"?

En fin, encontré una beca de 400 euros y todavía les tendré que dar las gracias...
Marta.

Anónimo dijo...

el pez grande se come al pequeño...

Patricia Maroto